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Por vez primera exhiben íntegro el ajuar funerario de la Reina Roja de Palenque


Un equipo multidisciplinario del INAH hizo la aproximación fidedigna, hasta ahora única,
 del entierro de una alta dignataria maya del periodo Clásico.




Redacción INAH

Dispersos como galaxias en un universo carmesí, los cientos de cuentas y teselas que componían el ajuar funerario de la Reina Roja aparecieron hace 23 años ante la mirada incrédula de los arqueólogos. Ha debido pasar más de un milenio para que estos ornamentos vuelvan a recrear, en conjunto, la forma en que Tz’ak-b’u Ajaw, la “Señora Sucesión”, fue ataviada para su última morada: el Templo XIII de la antigua Lakam’ha, hoy llamada Palenque.

            Un equipo multidisciplinario del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha hecho posible esta aproximación fidedigna, hasta ahora única, del entierro de una alta dignataria maya del periodo Clásico, la supuesta consorte del gobernante Pakal. El escenario donde por vez primera se muestra en todo su esplendor el arte funerario que envolvió a la Reina Roja, es la magna exposición Golden kingdoms, que se presenta en el Museo J. Paul Getty, y que a partir del próximo 28 de febrero podrá visitarse en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, Estados Unidos.

            La reconstrucción del ajuar funerario contó con el apoyo financiero del Instituto de Investigación Getty, y se basa en el minucioso registro que de estos materiales llevó a cabo el equipo del Proyecto Arqueológico Palenque. Cabe mencionar que ya hace unos años, el experto Juan Alfonso Cruz había realizado la restauración de la máscara de malaquita y el collar de la Reina Roja, siendo los únicos elementos del ajuar que se habían expuesto con anterioridad.

             Con toda esta información, a la que se suman los estudios antropofísicos y antropométricos hechos a los restos óseos del personaje por especialistas como Arturo Romano y Vera Tiesler, es que en los últimos meses se ha trabajo en “dar el salto” de la bidimensión de los dibujos reconstructivos e interpretativos de la inhumación de la Reina Roja, al montaje de las piezas en una tercera dimensión, en particular del tocado, el pectoral y las pulseras.

Ése ha sido uno de los principales retos para el restaurador Constantino Armendáriz, hacedor de tales dibujos (series donde se observan las diferentes capas de deposición de los objetos) y quien hizo el trabajo de “reconstrucción” de los elementos, tomando en cuenta la anatomía de esta dignataria maya que falleció entre los 50 y 60 años de edad.

“Sin todos los años de dibujo, de todo el modelado, sin insistir en cada uno de los detalles: de los bordes, de la forma de las teselas, habría sido imposible llevar a buen puerto esta propuesta de montaje, la cual esperamos aterrice también en un mediano plazo en el Museo ‘Alberto Ruz Lhuillier’, de la Zona Arqueológica de Palenque”, expresa.

Armendáriz hizo mancuerna con el arqueólogo Arnoldo González Cruz, quien en 1994 —junto con su colega Fanny López— descubrió el sarcófago de la Reina Roja. Ambos proponen ahora una recreación real del momento en que fue amortajado el cuerpo de Tz’ak-b’u Ajaw hace mil 345 años, un ceremonial que Arnoldo González, director del Proyecto Arqueológico Palenque, describió a detalle en su libro (INAH, 2011) sobre la dignataria maya:
“Tras ejecutar los rituales que corresponden a su estatus, su organismo (de la Reina Roja) fue purificado con agua y posteriormente embadurnado por completo con cinabrio. Posteriormente, le fue colocada su mejor indumentaria; un pik de algodón que le cubría el cuerpo desde abajo de los senos hasta la altura de los tobillos y sobre ésta, un k’ub (pectoral), también de algodón que llegó a envolverle el pecho y la parte superior de los brazos, que estaba adornado con numerosas cuentas de jade y concha que cubrían casi toda su superficie.
“Sus largos cabellos fueron arreglados en numerosas trenzas para conseguir un soporte abultado que permitiera colocarle el tocado del dios Narigudo compuesto de teselas de jade, concha y piedra caliza, que había sido concebido para encumbrar la condición suntuosa de su portadora en el más allá”.


La reconstrucción de un tocado
Fue así como el área de restauración del campamento de Palenque devino durante algunos meses de 2017 en una especie de taller de alta costura, en donde los bocetos debían traducirse en piezas únicas. Para armar el citado tocado del dios Narigudo, Constantino Armendáriz hubo de “barajar” un conjunto de 103 teselas de jadeíta, 14 piezas de concha y 37 pequeños fragmentos de caliza.
Aunque su familiaridad con la “Reina Roja” comenzó hace 12 años, cuando empezó a delinear los primeros dibujos sobre el contexto funerario, el restaurador destaca la dificultad de llevar éstos a una reconstrucción certera. Por ejemplo, para abordar el tocado, debió considerar que reposaba sobre una bóveda craneana con un pronunciado modelado (de tipo tabular oblicuo).
Una secuencia fotográfica sobre la que se colocaron cada una de las piezas numeradas del tocado, fue el punto de partida. Las dos conchas ligeramente curvadas corresponderían a los ojos, la pieza de jadeíta en forma de “S” representaría la trompa; las dos conchas en forma de gancho, así como un par de conchas dentadas, formarían parte de los colmillos y dientes, apoyadas sobre una serie de teselas de jadeíta que constituirían la mandíbula superior, la cual estaría rodeada por las piedrecillas de caliza.

Para hacer la propuesta volumétrica de la pieza, el especialista realizó diversos acercamientos observando la forma de cada tesela para deducir el tipo de soporte que las mantuvo unidas. “En el caso de la máscara lo que se debe lograr es un retrato; sin embargo, el tocado es más complejo porque guarda una disposición triangular, y si bien sabemos alude a una figura zoomorfa, desconocemos la representación como tal”, señala.

Armendáriz concluyó que el tocado debió tener una forma de media caña y empezó a experimentar con un sinnúmero de montajes, primero a base de plastilina no grasa, después para tener mayor rigidez se propuso una estructura forrada de malla de alambre y pasta cerámica en frío, y finalmente una de madera de cedro.

El modelado sobre estos soportes fue de tal meticulosidad, que para llegar a bordes finos se optó por reproducir utensilios que probablemente usaban los artistas mayas, como espátulas miniatura rematadas con la representación de una mano. Asimismo, para pegar cada una de las teselas a la superficie se utilizó el copal, resina que funcionaba como adhesivo, según han reportado análisis de piezas prehispánicas como la Máscara de Malinaltepec.




Hilando un pectoral
De igual modo iniciaron las labores de restauración del k’ub o pectoral de la Reina Roja, partiendo del registro fotográfico de los objetos que en 1994 aparecieron sobre el tórax del personaje: 172 cuentas de jadeíta, cuatro navajillas de obsidiana, cinco conchas de nácar, dos perlas y una aguja de hueso.
El arqueólogo Arnoldo González y el restaurador Constantino Armendáriz explican que por su cantidad, forma y tamaño, las cuentas debieron estar sujetas a un soporte de tela y se ubicaron solamente en la parte frontal del cuerpo, pues 90 por ciento de ellas aparecieron en la primera capa de deposición. El k’ub era una capa que cubría una superficie continua, las cuentas de mayores dimensiones se ubicaban a lo largo de las orillas delimitando entre siete y nueve hiladas.
Los objetos más importantes del mismo eran dos emblemas de la realeza: una pequeña concha esgrafiada y un rosetón con los rasgos sobresalientes de un mono araña. Juntos formaban un medallón con la representación del dios Sol que debería ir en la parte inferior del tórax y sujeto al pectoral.
Cada cuenta fue pesada y medida. Armendáriz trazó un dibujo de forma radial para ver si guardaban un patrón entre sí —la mayoría son de forma  discoidal con una perforación al centro—, capa tras capa, descartando que tuvieran una doble faz. Para unirlas como lo estuvieron alguna vez sobre el pecho y los hombros de la Reina Roja, se utilizó un textil y adhesivos que no hacen reacción con los materiales líticos.
Como narra el arqueólogo Arnoldo González, las exequias de la Reina Roja efectuadas en 672 d.C., se completaron colocando una diadema doble sobre su frente, pulseras en ambas muñecas, dos orejeras y dos cuentas globulares de jade atadas a sus tobillos. Finalmente, le fueron colocados el cinturón real y la máscara de malaquita, guardando su identidad para la posterioridad.

Gracias a la integración que se ha hecho del ajuar funerario, los especialistas se han encontrado muy cerca, como nunca antes, del momento en que el cuerpo inerte de la Reina Roja, Tz’ak-b’u Ajaw, la “Señora Sucesión”, fuera dispuesto en su última morada en el “Lugar de las grandes aguas”.













Entrelazan simbolismo sacrificial de mayas y mexicas

Cancún, Quintana Roo

Un diálogo entre la sacralidad de las culturas mexica y maya, a través de importantes piezas arqueológicas de cerámica, piedra, jade, obsidiana y hueso —muchas de las cuales se exhiben por primera vez en Quintana Roo—, se genera entre las exposiciones temporales Una ofrenda a Xochipilli. Entre luces canta y llega el sol y Sangre para los dioses. El sacrificio en la visión de los mayas y los mexicas.

Ambas muestras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), son el resultado de la colaboración entre el Museo Maya de Cancún, donde podrán visitarse hasta el 26 de noviembre próximo, y el Museo del Templo Mayor, de la Ciudad de México, de donde proviene una parte importante de los objetos expuestos.

Durante un acto de apertura simultáneo, el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, destacó la estrecha colaboración entre investigadores y personal de ambos recintos, producto de la cual se impulsa un acercamiento “al significado profundo que tenía el sacrificio humano para dos de los universos culturales con mayor fuerza del México antiguo: el mexica y el maya”.

En compañía del gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González; de la directora del INAH en esa entidad, Adriana Velázquez Morlet; el coordinador nacional de Centros INAH, José María Muñoz Bonilla, y la directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, el antropólogo aseveró que otro valor de las exposiciones es que contribuirán a superar los estereotipos que durante siglos, y aun ahora, son erróneamente impuestos a las culturas mesoamericanas desde la visión occidental del sacrificio ritual.

“Ya en Roma se tenía esta práctica, que no era sino una medida para realzar el poder de los césares mediante el sacrificio de hasta cinco mil personas y diez mil animales en apenas una semana de circo romano. En contraste, los pueblos mesoamericanos veían al sacrificio como una forma de halagar o apaciguar a los dioses, a través del cual se hacía posible la continuidad del mundo y del universo”, refirió el director general del INAH.

Adriana Velázquez Morlet explicó que la muestra Sangre para los dioses. El sacrificio en la visión de los mayas y los mexicas reúne 80 piezas —17 del Templo Mayor, 43 del Centro INAH Quintana Roo y 20 del acervo del Museo Maya de Cancún— entre las que sobresalen máscaras, orejeras, collares, incensarios, braseros, piedras de sacrificio, navajillas, punzones, espinas de mantarraya, fémures, cráneos humanos y el Entierro 18 de la Zona Arqueológica de San Miguelito.

Localizado en 2012, en el conjunto norte del área habitacional del sitio, dicho entierro corresponde a un personaje masculino que vivió en el periodo Posclásico Tardío (1250-1550 d.C.) y tenía alrededor de 34 años de edad al momento de morir. Su ajuar funerario, integrado por dos punzones de huesos de ave, una pesa de red, dos mangos de abanico, huesos humanos tallados, un colmillo de animal y 16 fragmentos de espinas de raya, es el más vasto y diverso de los más de 50 depósitos mortuorios hallados en la zona arqueológica.


Dividida en siete módulos temáticos: Muerte, Sacrificio, Tipos de sacrificio, Autosacrificio, Objetos para el sacrificio, El juego de pelota y El Entierro 18 de San Miguelito, la exhibición cuenta con un guión curatorial desarrollado por Adriana Velázquez Morlet, la encargada del despacho del Museo Maya de Cancún, Ximena Arellano Núñez, y los investigadores Enrique Terrones González, Antonio Reyes Solís y Allan Ortega Muñoz, adscritos a este mismo recinto.

Una ofrenda para Xochipilli
Al encabezar el recorrido inicial por la muestra Una ofrenda a Xochipilli. Entre luces canta y llega el sol, las arqueólogas Patricia Ledesma Bouchan y Judith Alva Sánchez, curadoras de la misma, señalaron que ésta se compone de 83 objetos hallados en la Ofrenda 78, dedicada a dicha deidad, y descubierta por investigadores del Proyecto Templo Mayor en 1978.

La característica principal de esta ofrenda, que es sólo una de las 170 que han sido encontradas en el Templo Mayor, comentó Patricia Ledesma, radica en las réplicas en miniatura de instrumentos musicales, así como tres cuchillos de sacrificio de aproximadamente un metro de altura cada uno.

Estos objetos punzocortantes presentan los atavíos del dios Macuilxóchitl-Xochipilli en su advocación de numen matutino: una mano de color impresa alrededor de los labios, la faz pintada de rojo fino, gorro de plumas finas y cresta de pájaro. En la espalda el personaje porta un abanico con la bandera solar y remate de quetzal.

Dividida en cuatro subtemas: La ofrenda en el contexto mesoamericano, La lucha solar, El culto al dios Xochipilli-Macuilxóchitl y La protección del patrimonio cultural tangible e intangible, constituye además la primera vez que objetos arqueológicos de la cultura mexica son presentados en el Museo Maya de Cancún.

Un último punto en torno a las dos exposiciones, señalado por el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, es que su instalación en el corazón de la zona turística del estado, se vuelve por sí misma un atractivo más para la entidad.

Ante invitados como el subsecretario de Innovación y Desarrollo Turístico de la Secretaría de Turismo de la entidad, Gerardo Corona González; el presidente municipal de Benito Juárez, Remberto Estrada Barba; el representante de la Secretaría de la Defensa Nacional, Ricardo Pacheco Guerrero, y la coordinadora de la Policía Federal en Quintana Roo, Selene Nava Gutiérrez, el mandatario estatal concluyó que presentar exhibiciones cuyo eje sea la historia de las antiguas civilizaciones mayas, es una oportunidad invaluable de reconstruir el tejido social y la identidad de los habitantes de Cancún y sus poblaciones aledañas.

Cabe destacar que, en el marco de la exposición, la directora del Museo del Templo Mayor ofrecerá la conferencia Una ofrenda para Xochipilli dueño del rojo crepúsculo, el domingo 20 de agosto a las 12:00 horas en la sala de usos múltiples del recinto.


El Museo Maya de Cancún, se ubica en el bulevar Kukulcán, km. 16.5, Zona Hotelera, Cancún, Quintana Roo. Costo de entrada: 70 pesos, el acceso es gratuito para menores de 13 años, adultos mayores, estudiantes con credencial; los domingos la entrada es libre para público nacional. Horario de visita: 9:00 a 18:00 horas.


El rap y hip hop en lenguas indígenas

Ciudad de México

“El que quiera disfrutar el canto de los pájaros no necesita jaulas, sino sembrar árboles”, declamó el escritor, poeta, ensayista, narrador, traductor y hablante de la lengua maya Jorge Cocom Pech, minutos antes de dar inicio al emocionante e extraordinario concierto que ofrecieron los jóvenes músicos indígenas Janeydi Molina & Ezequiel Félix, Pat Boy y Juan Sant.

El espectáculo se realizó, la tarde de este domingo 13 de agosto, en la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes como actividad de la primera Feria de las Lenguas Indígenas Nacionales que realiza la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas.

Los primeros en subir al escenario fueron Janeydi Molina & Ezequiel Félix quienes interpretaron cuatro canciones de hip hop en idioma seri: Hamat imaa tpaxi, La creaciónMi rostro y Nuestras voces.

En entrevista, Janeydi Molina comentó que se trató de un concierto a través del cual buscan compartir parte de la tradición y cultura seri, pero también mostrar que los jóvenes indígenas están en defensa de su territorio.  

“Es la primera vez que me presento en la Ciudad de México y es un concierto muy importante porque es llegar a un lugar en donde grandes artistas han compartido su música”.

“Las composiciones que presentamos hablan justo de esta defensa que estamos haciendo de nuestro territorio en Sonora y sobre los recursos naturales. Estoy muy contenta de participar en esta feria con este concierto porque promueve que se sigan conservando y rescatando nuestras lenguas, cultura y tradición”.   
   
Después se presentó el rapero Pat Boy quien cantó tres melodías en maya: Vamos a cantarVidas mayas y Xiimbal Kaj.

En entrevista, el artista comentó que este concierto fue un espacio muy importante para los jóvenes indígenas porque les permitió compartir su música, que las personas los conozcan e inviten a ir con su proyecto a otras ciudades.

“Estoy muy contento y emocionado por la respuesta del público, por ver a tanta gente participar y cantar conmigo en maya. Me agradó que las personas se interesaran por mi música con la que intento motivar a los jóvenes a que sigan hablando maya, que hagan rap y a que no se avergüencen de hablarlo porque es una lengua viva”.

El concierto tuvo un cierre espectacular y asombroso con la música del rapero totonaco Juan Sant quien acompañado de Mente Negra cantó Quit (Yo soy)SomosDónde están y Mi dolor.

En entrevista, Juan Sant comentó que se trató de un concierto muy importante porque se vuelve un espacio que permite a los jóvenes indígenas difundir su trabajo.  

“El público estuvo bastante amigable y muy sensible a lo que traía que eran canciones de rap y hip hop que hablan de la realidad, de lo que sucede en el entorno y de lo que me ocurre o viví como la discriminación que creo que también le pasa a las personas y es por eso es que se identifican con mi música”.


Los jóvenes, adultos y adultos mayores que se dieron cita en la Plaza de las Artes disfrutaron de un bonus track particular: una jam session en donde participaron Janeydi Molina, Ezequiel Félix, Pat Boy, Juan Sant, Mente Negra y el rapero Cuauhtli Mendoza.

Nuevo libro ofrece una visión global sobre la intervención francesa en México

Ciudad de México

La intervención francesa en México sintetiza la lucha entre los modelos monárquico y republicano y la afirmación de los Estados nacionales. La batalla del 5 de mayo de 1862 es signo, consecuencia y causa de ese momento de la mundialización. En esa perspectiva, ¿qué sentido tiene para la historia y la cultura de México y Francia?

Estos son los aspectos que aborda Historias, mitos y representaciones del 5 de mayo, libro  coordinado por Javier Pérez Siller y Agustín Grajales, que se presentó la tarde de este miércoles 24 de mayo en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México(INEHRM).

“Quizás el siglo XIX fue el momento en donde la influencia de Francia se notó más que en cualquier otra época en México, sobre todo,  por las intervenciones francesas en 1838 como de 1862 a 1867; y luego en el Porfiriato con la cultura, la artes, la literatura, el urbanismo, la fotografía y otras manifestaciones que hacen ineludible que Francia siempre estará presente en nuestro país”, aseguró el historiador Arturo Aguilar.

El investigador, quien participa en esta publicación con un artículo, consideró que el periodo de la Intervención fue fundamental para entender por qué Francia va a ser tan importante en México.
De acuerdo con la doctora Julieta Ortiz Gaitán, Historias, mitos y representaciones del 5 de mayo, abarca una visión global más amplia y completa de los acontecimientos que conocemos como la intervención francesa y el imperio de Maximiliano, “pieza clave en una identidad que se venía constituyendo desde la Independencia y que requería de elementos de alto significado simbólico en cuanto triunfo y orgullo nacional”.

Destacó los cuatro ejes temáticos del libro, El escenario: geopolítica, ciudad y población; La batalla: actores y percepciones; Representaciones: lecciones uniformes y narraciones partidarias; y Conmemorar: lugares, palabras y desfiles.

“Los diversos autores exponen y analizan las posturas encontradas que prevalecían tanto en México como en Europa en cuanto a la conveniencia de un gobierno estable apoyado por una monarquía extranjera,  o bien, un sistema republicano, ideal político de las entonces modernas y jóvenes democracias”.

Para el sociólogo Javier Pérez Siller, cada autor pone su mirada en torno a un tema, pero animado por algo más allá que el propio evento histórico, es decir, una reflexión sobre cómo este momento del siglo XIX entreteje y es signo, consecuencia y causa de una transformación profunda que esta viviendo la sociedad occidental.

“Es una transformación en su geopolítica, luchas internas y mundialización, nacimiento y afirmación de dos modelos: el modelo monárquico con sus súbditos y el modelo republicano con sus ciudadanos, modelos que son tributarios de la revolución francesa y que son los paradigmas que aún seguimos”.


Agustín Grajales, profesor investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP),  dijo que en libro, cuyo sentido y línea del trabajo tiene sus diferencias metodológicas, participan más de 20 investigadores, la mayoría nacidos en México.

“Es un libro donde hay artículos cohesionados por el mismo espíritu de entender este choque entre liberales y conservadores y conocer cómo se construye la identidad y hasta cómo se conmemora esta fecha”.


Los textos, acompañados de documentos iconográficos de época inéditos, aportan nuevas luces y preguntas sobre ese pasado, para interpelarnos sobre el presente. 

Analizan vestigios de posible nave de guerra británica encallada en la sonda de Campeche

Comunicado INAH

A partir de análisis arqueométricos, estudios históricos y el uso de las nuevas tecnologías digitales para la documentación de artefactos, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) investigan armamentos, contenedores cerámicos y pertrechos navales, entre otros materiales del pecio Cañón de cañones, para definir si se trata de los vestigios del accidente naval de la HMS Meleager, fragata de guerra británica naufragada en la Sonda de Campeche, en junio de 1801, durante la guerra anglo-española.

Situado en la zona del Triángulo —complejo de cayos, arrecifes y bajos arenosos en el borde de la plataforma de la Sonda de Campeche, a 200 kilómetros al oeste de la península de Yucatán—, el navío fue descubierto en 1997 por investigadores de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH.

Durante la conferencia dictada por el arqueólogo Josué T. Guzmán Torres, en el Cuarto Coloquio de Arqueología Histórica, con sede en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, se explicó que el sitio Cañón de cañones, donde se hallan los restos del pecio y que da nombre al mismo, se denomina así por la notable cantidad de piezas de artillería que se han encontrado.

En la ponencia, El pecio Cañón de cañones. Consideraciones sobre un accidente naval británico de fines del siglo XVIII en el Golfo de México, expuso que en la zona más profunda del área en cuestión se localizaron seis piezas de artillería naval británica, barras de hierro, cerámica y trozos de vidrio, que conforman, junto con otros objetos, una unidad de cultura material.

“De acuerdo con las características de los materiales y el contexto del naufragio, así como la consulta de documentos históricos, se encontró que la HSM Meleager (fragata británica construida en 1785, armada con 32 cañones, que en junio de 1801, mientras recorría la Sonda de Campeche se perdió en el Triángulo y encalló cerca del cayo occidental) podría ser el pecio de Cañón de cañones”.

El investigador de la SAS del INAH relató que en el Golfo de México, la ruta principal de toda la navegación del Atlántico hacia Veracruz pasaba por la Sonda de Campeche, justo al norte del Triángulo que era marcador vital en el itinerario de cabotaje hacia el puerto, ante la falta de una medición exacta en la navegación de esa época.

El arqueólogo mencionó que en 1998, un cañón largo del pecio fue desconcrecionado y aunque no se pudieron hallar las marcas del fundidor o símbolos del monarca reinante que ordenó su elaboración, gracias a su diseño morfológico se determinó que pertenecía al patrón de fundición británico Armstrong-Frederick, establecido como estándar para el Ejército y la Marina de Gran Bretaña, en 1760.

Otras piezas de artillería analizadas fueron un par de carronadas (cañones cortos empotrados en bases movibles), artefactos desarrollados por la compañía escocesa Carron Ironworks, en 1778, utilizados por la Marina Real o Royal Navy como arma reglamentaria en sus unidades marítimas a partir de 1794.

Dispersas en un arrecife, también fueron halladas piezas de guarnición de mosquete, hechas de latón y de aleación de cobre. Se trata de una cantonera, (guarnición de base de culata) y un guardamonte (guardagatillo), elementos que fueron digitalizados y convertidos en modelos 3D para su investigación a detalle.



“En una de las caras inferiores de la cantonera se localizó el grabado de una flecha con tres trazos o “flecha ancha” británica (broad arrow mark), marca de origen que fue usada desde el siglo XVII en todos los bienes militares propiedad de la Corona inglesa”, reveló.

Josué T. Guzmán Torres dijo que al menos uno de los mosquetes que estaban embarcados en el navío naufragado correspondía a un Brown Bess, arma estándar de la milicia inglesa, usada entre 1722 y 1838.

Otro elemento localizado fue una concreción calcárea sobre una munición de artillería rasa o redonda, la cual no sobrevivió al paso del tiempo y lo único que queda de ella es un registro gráfico, en el que se observa nuevamente el símbolo de propiedad de la Corona inglesa.

Abundó que entre los cañones largos del pecio se reconocían dos calibres: de 6 y 12 libras; la concreción calcárea encontrada corresponde a una bala de 9. “Es una prueba indirecta de que el posible navío zozobrado también tenía cañones de 9 libras, por lo tanto, los tres: 6, 9 y 12, apuntan a que se trataba de una nave militar ligera, con toda seguridad una fragata o una corbeta”.

Asimismo, se localizó un pequeño cincho para ceñir barriles, de poco más de 30 centímetros de diámetro, hecho en una aleación de cobre, material que no producía chispas con la fricción, lo que supone perteneció a un tonel de pólvora.

Entre otros pertrechos navales hallados están unas barras de hierro con forma de prisma rectangular, que se colocaban en el fondo del navío como lastre para estabilizar la flotabilidad del buque; los lingotes localizados son similares a los usados en todos los barcos de la Royal Navy, a partir de 1778-1779.

Los materiales que forman parte del pecio indican un origen británico, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, relativos a momentos de las guerras anglo-españolas de 1796-1802 y 1804-1808. Su patrón de deposición y distribución a bordo dan una idea de la formación del yacimiento Cañón de cañones, con lo que se asume la tesis del naufragio, que implicó la pérdida total del barco.

“Que se encontrara una nave británica ahí, en el Golfo de México, era un acto de guerra que contribuía a bloquear la ruta que utilizaban los españoles para llegar a Veracruz, y asfixiar el comercio y la comunicación entre la metrópoli y la Nueva España. Datos históricos revelan una notoria crisis en la navegación española hacia el puerto en esos años”, mencionó.

Desafortunadamente —aseveró Guzmán Torres—, para la investigación del proceso de naufragio no se logró tener acceso a los documentos de la Corte Marcial formada a la tripulación de la Meleager, conservados en The National Archives, en Kew, suburbio de Londres, que deben contener detalladamente la relación del naufragio y las acciones empleadas durante el accidente naval.

No obstante, fueron consultadas obras especializadas que contienen reseñas o referencias de los registros del proceso jurídico, entre las que destacan British Warships in the Age of Sail 1714–1792: Design, Construction, Careers and Fates de Rif Winfield (2007) y, especialmente, British Warship Losses in the Age of Sail, 1650-1859, de David Hepper (1994), gracias a las cuales ha sido posible hacer una reconstrucción hipotética del encallamiento de la Meleager y su hundimiento, y contrastar la distribución esperable de artefactos con la disposición de materiales observada en Cañón de cañones.                 

Actualmente, en el Laboratorio del Instituto de Física de la UNAM, se analizan elementos metálicos del pecio para determinar su composición y firma química, datos útiles para precisar el origen geográfico de los artefactos.


Feria multicultural en Marqués de Comillas

Susana Pineda Ruiz
Marqués de Comillas

Marqués de Comillas inició su fiesta anual, celebrando la multiculturalidad que distingue al municipio, siendo que este lugar fue fundado por pobladores que llegaron de varios estados de la república.

La convergencia de varias culturas, costumbres e ideologías, han dado como resultado un municipio muy peculiar en todo el estado de Chiapas.

La noche de ayer en el acto inaugural de su Feria Anual 2017, el alcalde Gabino Hernández y su esposa la presidenta del DIF, Raquel Olivares Chablé, acompañados de distinguidas personalidades hicieron entrega de reconocimientos a fundadores de este municipio, provenientes de Sinaloa, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Tabasco, y del vecino país Guatemala.

El alcalde Gabino Hernández, se congratuló por celebrar un aniversario más de Marqués de Comillas, que remonta sus inicios al año 1974, e invitó a sentirse orgullosos de ser comillenses, celebrar y disfrutar de la feria.

La noche estuvo llena de sorpresas y mucho baile. Las seis candidatas fueron presentadas haciendo tres pasarelas: casual, regional y traje reciclado, teniendo intermedios de danza y música a cargo de alumnos de la Misión Cultural 172.

Uno de los momentos más esperados fue la premiación del traje regional, siendo la ganadora Areli Anahí, representante de Chajul, a quien le fue colocada la banda por el alcalde y su esposa; sin embargo la Reina de la Feria será elegida mañana miércoles por la noche.

Para cerrar con broche de oro, ayer se presentó la agrupación Orquesta Latina, y la noche se prolongó con el Compa Javi y su banda Mar y Tierra.


La cartelera continúa, y entre lo más sobresaliente está la cabalgata binacional con la presentación de Toño Aldeco el 5 de mayo, jaripeo profesional el mismo día; y el día 7 de enero, José Manuel Figueroa y su espectáculo ecuestre.












Redescubren imágenes de los murales del Cuarto 3 de Bonampak

Redacción INAH

El rastro de un venado condujo por accidente al explorador Giles Greville Healey y a su guía, el lacandón Chan Bor, a dar con lo que Salvador Toscano llamó sin reparo “la Capilla Sixtina de América”: los murales del Templo de las Pinturas de Bonampak. Las escenas que salieron de las tinieblas 70 años atrás a la luz de la antorcha de Healey y Bor, ahora son recuperadas y redescubiertas por restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Por secuencia arquitectónica, las formas y los colores que colman los muros y la bóveda del Cuarto 3 —la primera habitación en la que se adentraron en 1946 el aventurero estadounidense y Chan Bor—, solían ser los últimos en recibir tratamientos de conservación por parte de los especialistas.

Esto cambió en 2009 con un planteamiento de Haydeé Orea, directora del proyecto de conservación de los murales y coordinadora de la Sección de Conservación del Centro INAH Chiapas, quien propuso comenzar la intervención en sentido inverso, del Cuarto 3 hacia el 1.

Tras la conservación de su bóveda y tres muros, realizada tiempo atrás, en los últimos meses de 2016 restauradores del Centro INAH Chiapas —con apoyo de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, de la institución— regresaron al pequeño sitio localizado en la espesura de la selva lacandona, en Ocosingo, Chiapas, para avanzar en la conclusión de estos trabajos.

El resultado obtenido en el Cuarto 3 será el paradigma para emprender tareas de limpieza, conservación y reintegración cromática en el otro par de cuartos, los cuales tienen una mayor cantidad de intervenciones. Los tres aposentos albergan alrededor de 250 m² de pintura prehispánica maya.

En la estrechez del Cuarto 3, los restauradores Paula García Reyes, Abril Buendía, Jorge Coraza y Constantino Armendáriz deliberaron sobre los contornos de las figuras dispuestas en el muro central y que son el leitmotiv de las demás representaciones, el momento climático de la celebración bélica representada en las paredes: un ritual de autosacrificio.

Al retirar poco a poco el velo blanquecino de sales que cubre la capa pictórica, el cual se retira de forma mecánica con bisturí y espátulas dentales, los restauradores van descubriendo que las escenas retratan un hecho real acaecido hace más de mil 200 años, en el periodo Clásico Tardío, una batalla que encumbró a Chaan Muan II, penúltimo gobernante de Bonampak, contra la ciudad de Sak’ Tz’i’, y que debía trascender al tiempo.

Por ejemplo —comentan—, las escaleras que son la escenografía del citado ritual de autosacrificio, por donde ascienden y descienden los personajes en este acto celebratorio, son ni más ni menos que los peldaños del propio Templo de las Pinturas, también conocido como Estructura I. Como han observado, tienen la misma disposición.

La restauradora Paula García considera que el muro central “es complejo, tanto por la cantidad de personajes distribuidos en la escena, como por el manejo de la perspectiva en la pintura misma. Para no perderse en esta rica iconografía y recuperar las formas, es necesario primero entender bien el dibujo y conocer todos sus elementos”.

El coordinador de campo de estas labores, el restaurador Constantino Armendáriz, comenta que durante la limpieza “nos encontramos con evidencias como líneas, trazos del dibujo preparatorio, e incluso modificaciones que hizo alguno de los pintores para omitir ciertos detalles. Ellos hacía cambios finales en la técnica al temple, a diferencia de la primera que era al fresco, de modo que los tonos azules podían lucir casi transparentes, mientras que en las pieles que vestían los personajes podía observarse una saturación de color”.

El equipo de restauradores cuenta con toda la información iconográfica y de las técnicas usadas en los murales de Bonampak —compuesta por dibujos, fotografías y diversos análisis—, producida a partir del hallazgo de las pinturas: desde las primeras copias realizadas por Agustín Villagra Caleti y Antonio Tejeda, así como los análisis con microscopio óptico y de pigmentos por Rutherford J. Gettens, hasta los sesudos trabajos de las historiadoras Mary Miller, Beatriz de la Fuente y Diana Magaloni, por citar algunos.

Como precisa Paula García, no obstante todo el conocimiento sobre la problemática de la conservación de las pinturas de Bonampak —en buena parte solucionada por la eliminación de filtraciones en la Estructura I—, en “lo que debemos avanzar es hacia el entendimiento de su iconografía, a su rescate desde el punto de la forma, de la imagen, para que se entienda y no resulte tan caótico a la vista del observador. Es un asunto de limpieza y de reintegración”.

García hace la observación de que un aplanado de cal con diferentes cargas, es el elemento base de los murales; y en el caso particular de las pinturas, la mayoría se produjeron con pigmentos minerales y colorantes.

La doctora Diana Magaloni, ex directora del Museo Nacional de Antropología, ha señalado que “la amplia gama cromática usada por los pintores de Bonampak es sorprendente; encontramos hasta 28 mezclas de pigmentos que reflejan distintas calidades del mundo natural”. El color azul, por ejemplo, “presenta cuatro fórmulas distintas, y por tanto tonalidades, para ser aplicado como fondo de las escenas”.

El equipo del Centro INAH Chiapas va dejando un pequeño velo de las sales depositadas por el tiempo que sirve como protección para evitar deterioros en la superficie. Después de hacer pequeños resanes en puntos de pérdida de aplanado y enlucido, así como de rebajar resanes anteriores en las zonas de grietas y desfases, se lleva a cabo la reintegración cromática.

Cabe hacer hincapié en que en esta labor ningún trazo ha sido modificado o “inventado”, sólo en algunos puntos se utiliza la acuarela, material que es totalmente reversible. La aplicación de la técnica conocida como rigattino (a base de finas rayas) permite distinguir la intervención con respecto a la pintura original.


    Así, a 70 años de su descubrimiento, los trabajos de conservación en las escenas del Cuarto 3 del Templo de las Pinturas de Bonampak, son una reiteración de las palabras dichas por Salvador Toscano: “Bonampak viene a probar que los mayas eran, antes que nada, estupendos artesanos y pintores, y que Bonampak era una isla insospechada e insuperable, por la libertad y la excelencia de su composición: la Capilla Sixtina de América”.

Celebrarán el aniversario 1414 del nacimiento del Rey Pakal

Palenque, Chiapas
Susana Pineda Ruiz

Este 23 de marzo es un día de suma importancia para el Pueblo Mágico de Palenque, Chiapas; en esta fecha pero en el año 603, nació K´inich Janahb´ Pakal, uno de los gobernantes que destacó en el periodo clásico.

Su poderío se ve reflejado hoy en día, con su tumba, la cual es monumento funerario más importante de América, conocido como El Templo de la Inscripciones.

Por ello, la dirección de las Zonas Arqueológicas de Palenque, Bonampak y Yaxchilán, hacen la invitación para el próximo sábado 25 de marzo a la celebración por el aniversario 1414 del nacimiento de K´inich Janahb´ Pakal.

La cita es a las 12:00 del día, en el Museo de Sitio de Palenque Alberto Ruz L’huillier, en donde se tendrá la presentación del grupo infantil SH’C’ Ay Alobob, así como una conferencia en el Auditorio del Museo.

Aquí te dejamos datos importantes sobre PAKAL

EL NACIMIENTO DE UN REY
1412 aniversario del natalicio de K´inich Janahb´ Pakal (2015)

K´inich Janahb´ Pakal fue un gobernante Maya, que reinó Lakam Ha, ahora conocida como la zona arqueológica de Palenque.

También llamado Pakal “el Grande”

NACIÓ
23 de marzo del año 603.
Su nacimiento no ocurrió en la capital, sino en el exilio, ya que en esa época (599-612) la ciudad fue objeto de ataques promovidos.

FALLECIÓ
28 de agosto de 683.
Pakal fue sepultado en el sarcófago monolítico de la cámara funeraria del Templo de las Inscripciones.

PADRES
Fue hijo del señor K’an Mo’ Hix, un noble de jerarquía inferior, y de la señora Sak K’uk’, quien sí pertenecía al núcleo dinástico. 


TRONO
Fue entronizado por su madre a la edad de doce años, gobernó desde el 26 de julio del 615 hasta el año 683.


MATRIMONIO
El 19 de marzo de 626, a la edad de veintitrés años, Pakal se casó con Tz'akbu Ajaw, hija de Yax Itzam Aatml, quien era el tuun ajaw de la localidad de Ux Te' K'uh, un gobernante de segundo nivel.


¿Sabías que…
*En las primeras décadas de su gobierno se vivió una época de paz y productividad.

*En el 659 inició una campaña militar que consolidó a Palenque como una de las ciudades más importantes de la región.

*Su gobierno se caracterizó por haber impulsado el crecimiento de la obra arquitectónica de Palenque y por haber iniciado los registros jeroglíficos de su historia dinástica.



Datos: Fuente: INAH / UNAM


Presentan el libro Periodismo escrito, de Federico Campbell

Ciudad de México

La publicación explora uno de los oficios del autor tijuanense, quien también fue narrador, ensayista, traductor y editor

Como un manual de referencia para cualquier periodista que respete el oficio, definieron los escritores y periodistas Vicente Alonso y Martín Solares al libro Periodismo escrito, de Federico Campbell (1941-2014).

La publicación editada por la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Publicaciones (DGP), se presentó la noche de este sábado 25 de febrero, en la 38 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

De acuerdo con Martín Solares, estamos ante una nueva edición que incluye casi el doble de textos que en su versión original para explorar uno de los tantos oficios del autor tijuanense, quien además fue narrador, ensayista, traductor y editor.

Se trata de la experiencia periodística del autor (fallecido el 15 de febrero 2014 en la Ciudad de México), sumada al placer de la palabra y el talento literario.

“Federico Campbell transformó un manual muy objetivo y eficaz para los aprendices de periodistas en una reflexión literaria sobre todos los alcances, la ética y las obligaciones del periodismo, pero además es un libro de un escritor literario sobre un género que siempre se desdeña por ser poco literario”.

Destacó que la edición incluye una serie de reflexiones muy bien escritas que solamente quien ha vivido y ha sufrido desde adentro el periodismo, puede entenderlas tanto como Federico Campbell.

“El capítulo de la ética sobre el periodismo es un clásico que no existe en otro manual de periodismo y es uno de los ensayos más literarios que están en esta nueva versión. Se compara los códigos de ética de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, España, a lo largo de varias épocas y subraya que en México no hay nada parecido. Eso hace del libro una referencia indispensable”.

El autor de la novela Los minutos negros consideró que si bien la idea de un manual resulta algo frío, en este caso es una publicación que es una defensa del periodismo que nos hace falta y cada capítulo es más emocionante que el anterior.

“Es un texto que se vuelve cada vez más vibrante porque es una defensa del periodismo entendido como literatura y de la literatura entendida como un esfuerzo sistemático, metódico y hecho para los demás”.

El periodista Vicente Alonso señaló que el libro es un manual y al mismo tiempo un libro de reflexiones sobre lo que es el periodismo, por lo que está repleto de consejos.

“Campbell se preocupaba por volver a los libros, actualizarlos y reflexionar sobre nuevas cosas, por eso esta edición aborda e incluye fenómenos como Internet, Twitter y los blogs”.


Agregó que el título Periodismo escrito va creciendo, respirando y “es una reflexión de cómo debe hacerse el oficio, un oficio tan cambiante que necesita volver al maestro”.

Inauguran en México el Encuentro Nacional de Experiencias de Desarrollo Lingüístico

Ciudad de México

Un paso necesario para la revitalización de las lenguas indígenas es “retomar sus espacios de uso social, una estrategia que se busca llevar a cabo de manera coordinada con los estados y municipios y de manera muy especial también con los medios de comunicación, significa volver a colocar la voz indígena en aquellos espacios cotidianos donde actualmente ha desaparecido”, señaló el subsecretario de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura, Jorge Salvador Gutiérrez Vázquez, representante de la Secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, en la inauguración del Encuentro Nacional de Experiencias de Desarrollo Lingüístico, que se desarrolla desde ayer y continuará hoy en el Colegio Nacional.

Significa, dijo, colocar esa voz “en lugares públicos como las plazas, la nomenclatura de las calles, los edificios de gobierno, y en los medios de comunicación donde rara vez se oyen las lenguas indígenas si no es para cuestiones muy específicas”.

Por su parte, el Director General del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), Juan Gregorio Regino, dijo que “Uno de los retos más grandes que tenemos como sociedad es construir una cultura de respeto, de alternancia de lenguas en igualdad de circunstancias, de desarrollar ciencia, arte y cultura desde las lenguas indígenas con el fin de que emerjan como herramientas de desarrollo humano, al servicio de la humanidad”.

Es necesario “intensificar acciones que han quedado relegadas por adoptar modelos verticales y asistencialistas de desarrollo lingüístico”, enfatizó Gregorio Regino luego de ofrecer la bienvenida a los participantes nacionales e internacionales: funcionarios de los tres órdenes de gobierno, académicos, creadores, promotores, cronistas y líderes indígenas comunitarios.


Así, dijo es indispensable fortalecer los diferentes lenguajes existentes en la comunidades, como la oralidad, el lenguaje gráfico, el lenguaje musical, la lectura de la naturaleza, y estimular a los guardianes de la palabra, quienes son los pilares que mantienen la filosofía del mundo indígena.


Asimismo, agregó, hay que impulsar la riqueza que encierran cada una de las lenguas; fortalecer el bilingüismo, que es una característica de las naciones multilingües y que en las comunidades indígenas constituye modelos de interacción permanente.

Dijo también es necesario establecer un mayor vínculo con las autoridades y gobernadores tradicionales, así como con los 623 municipios indígenas del país, con el fin de poner a las lenguas indígenas en las agendas locales.

En tanto, Luis Fernando Lara, miembro de El Colegio Nacional, representante de Fausto Zerón Medina, secretario del mismo, expresó que el hecho de conmemorar las lenguas maternas tiene un significado especial para el Colegio Nacional, ya que es la primera vez que se reúnen el INALI y el Colegio para un evento, e hizo votos para que la colaboración continúe a lo largo del tiempo, y que las mesas de trabajo logren aumentar el conocimiento y aprecio por las lenguas amerindias y el español.

Por su parte, Nuria Sánz Gallego, representante de la UNESCO en México, dijo que la educación universal debe permitir la movilidad social. La UNESCO reconoce lo que el Gobierno Mexicano ha hecho en ese empeño. Destacó que más de 40 ciento de los niños del mundo no aprenden ni estudian en lengua materna, en lo que llamó “un ejercicio de analfabetización”. Y exhortó a todos a cuidar el lenguaje y a tener respeto por todas las lenguas.

La ceremonia de inauguración estuvo presidida, además, por Jaime Labastida Ochoa, director de la Academia Mexicana de la Lengua; Jorge Toledo Luis, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas del Senado, y Vitálico Cándido Coheto Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas de la Cámara de Diputados.

El Encuentro Nacional de  Experiencias de Desarrollo Lingüístico tiene el objetivo de intercambiar experiencias para el desarrollo de estrategias y acciones que impulsen la participación de la sociedad civil y los pueblos indígenas en la construcción de una sociedad  multilingüe y multicultural.

Entre las actividades del DILM que organiza el INALI destacan las conferencias magistrales “Del hecho de la diversidad a la actividad del plurilingüismo”, por el Dr. Luis Fernando Lara, de El Colegio Nacional; el Panel “Lenguas nacionales, patrimonio cultural inmaterial y derechos lingüísticos en México”, con la participación del Dr. Eduardo Matos Moctezuma, de El Colegio Nacional, INAH, y el recital de poesía y música en lenguas nacionales, con María Reyna González, Natalia Toledo y Jorge Cocom Pech.


Cabe recordar que en noviembre de 1999 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) proclamó el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna. El gobierno de México la celebra desde el año 2000.

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